Hidrórgano
Los sonidos de la empatía
Ganador del primer premio en la bienal latinoamericana de arte y tecnología Kosice 2014.
Instalación sonora interactiva / instrumento hidráulico
2014
Hidrórgano es una instalación sonora interactiva construida como un instrumento hidráulico: una esfera de acrílico contiene una serie de platos de bronce afinados que son golpeados por chorros de agua a presión. Cada impacto produce una vibración metálica y acuática que es captada por micrófonos de contacto subacuáticos, procesada en una consola de mezcla y amplificada en el espacio.
La obra parte de una pregunta sobre la empatía musical: ¿qué sucede cuando una melodía, un ritmo o una cadencia se instala en la memoria de una persona y empieza a formar parte de su manera de estar con otras? El punto de partida no es la música como composición cerrada, sino como fenómeno compartido: algo que se repite, se recuerda, se tararea, se contagia y produce reconocimiento entre cuerpos.
Técnicamente, el sistema está compuesto por una esfera de acrílico de 0,80 m de diámetro, una estructura de hierro de 1 m³, platos de bronce afinados cuyos tamaños guardan relaciones derivadas de la serie de Fibonacci, soportes de acrílico, motores de agua a presión, electrónica de control, Arduino, Raspberry Pi, micrófonos de contacto subacuáticos, consola de mezcla y parlantes. El software fue desarrollado a medida en C++.
La interacción se produce mediante la activación de chorros de agua que golpean los platos metálicos. El sonido no es generado digitalmente: aparece como consecuencia física del encuentro entre agua, metal, presión, resonancia y amplificación. La transparencia de la esfera permite ver el sistema en funcionamiento, de modo que la obra expone su propio mecanismo y convierte la producción sonora en un acontecimiento visual.
El Hidrórgano también posee un comportamiento autónomo. Luego de tres minutos de inactividad, el sistema activa pistas sonoras compuestas especialmente para la obra por Miguel Rausch. Estas composiciones no funcionan como música de fondo, sino como una manera de poner en evidencia que el objeto puede comportarse como instrumento, instalación y organismo sonoro: puede ser tocado, puede sonar solo y puede producir una situación de escucha aun cuando nadie lo acciona.
La experiencia propuesta es la de acercarse a una máquina sensible, pero no en el sentido de una máquina “inteligente” o antropomórfica. Su sensibilidad aparece en la relación entre repetición, memoria, agua y sonido. La obra invita a escuchar cómo una estructura técnica puede producir una forma de intimidad: un pequeño sistema de tensiones y relajamientos rítmicos que hace pensar al instrumento como si fuera melódico, aunque su materia sonora provenga de golpes, resonancias y pulsos hidráulicos.
Dentro de mi trayectoria, el Hidrórgano ocupa un lugar importante porque desplaza la investigación sobre sistemas autónomos e interactivos hacia la construcción de instrumentos imposibles. La pieza articula varias líneas que atraviesan mi trabajo: la fabricación de dispositivos tecnológicos con comportamiento propio, la relación entre máquina y experiencia sensible, el uso de fenómenos físicos como material poético y la pregunta por la interacción como vínculo, no como simple respuesta técnica.
Fue exhibida en la Bienal Kosice / Centro Cultural Borges en 2014, donde obtuvo el Primer Premio de la Tercera Bienal Kosice de Arte y Tecnología; en la Universidad Nacional de Quilmes en 2015; y en CASo / Casa del Bicentenario en 2017.
Agradecimientos: Martín Guth, Miguel Rausch y Guillermina Perot Mac Donald.
